martes, 8 de abril de 2014

Sabado 12 de abril. Taller de Agricultura Urbana en Envigado

Este sabado 12 de abril comenzaremos los talleres de construcción de huertas verticales en la Casa Finca, <El  Vallano>, Envigado, arriba del parque ecológico El Salado.
Para inscripciones o más información de como llegar: 3104056383 o a simsuazga@hotmail.com.

Hora: de 15 a 18:00
Inversion: $25000
Materiales: 5 botellas plásticas (que pueden recoger en el camino, de paso vamos limpiando la zona) un palo de escoba y 5 clavos.
Consigna: Instalar una huerta vertical orgánica realizada en grupo con nuestras propias manos. Para luego replicar el modelo en la casa.

Los esperamos con muchas ganas de compartir y disfrutar de una hermosa tarde!!

viernes, 21 de marzo de 2014

VAYVEN LLEGÓ A COLOMBIA!!


Después de vivir 9 meses en Ecuador y gracias a las experiencias buenas, malas y todo lo aprendido en dicho país, desarrollé un grupo que respaldaba mi proyecto, este grupo se llamó VAYVEN, que pasó de ser una simple marca de productos artesanales y reciclados a ser un grupo en movimiento de personas que creen en segundas oportunidades. Y así es como empecé a presentarme, escribiendo mis propuestas a todos los sectores, públicos y privados. Empresariales y sociales, fundaciones, ONG`S, organismos de gobierno, agencias de publicidad, Etc. De a poco fueron surgiendo los interesados en diferentes partes del país, lo que definió mi ruta colombiana. Amigos me recibieron primero en Cali, y luego en Pereira donde realicé instalaciones hortícolas sembrando, lechugas, albahacas, mentas, frutillas, toronjil…entre otros, tanto en casas particulares, como en una peluquería, lo mismo en centros culturales, centros de jubilados, casas de viajeros de paso. Siempre buscando la manera de equilibrar la cuestión económica.


Peluquería "Arte y Tendencias" en el edificio del Diario del Otún, en pleno centro de la ciudad.


Casa particular en Dos Quebradas.Sembramos: Toronjil, hierba buena, orégano cintas y tomates.








Universidad sin Fronteras en la Casona, por los bosques de la acuarela, Dos Quebradas.
Durante un mes y medio compartimos en talleres en diferentes espacios.










El Garage, Artes y Oficios. Centro de Pereira

Llegamos a Medellín y la bienvenida fue impresionante. Mucho interés y predisposición en gente de muy diferentes estratos socio-económicos, con la misma respuesta: miradas agradecidas, y transformadas con hermosas sonrisas inspiradas a contagiar el virus de la esperanza y el cambio posible en sus manos... en nuestras manos. Por eso que decidí apostar y quedarme un tiempo. Extendí mi visa y comenzé con los talleres, sintiendo por fin mi realización que me llenó de energía y renovó mis fuerzas para darle un impulso mayor al proyecto.


Plazarte independiente. miércoles, 26 de febrero 2014. Carrera 50 Palacé Nº 59-32 Barrio Prado

Casa particular- Sector el  Mirador del Poblado





SaludPanmartes 11 de marzo. Circular 4ta  No. 70 – 84 – Barrio Laureles


Me instalé en el municipio de Envigado, en una casita en la Eco Villa El Vallano. Alli conté con un espacio para dar mis talleres e intalar las huertas.


 
A la hora de mudarme estos módulos q decoraron mi casita se mudaron a diferentes hogares de amigos:

 




Casa del vecino Alemán mas paisa que existe.



El Mercado Saludable, las adopto temporalmente para dar la bienvenida a los clientes en la entrada a su local. Calle 38 A sur- 43-23


 La última intervención se desarrolló en la Escuela de Chalanería, La granja.




miércoles, 18 de diciembre de 2013

VAYVEN


HISTORIA – Durante 25 años, desde mi nacimiento, viví en Caballito, pleno corazón geográfico de Capital Federal, Buenos Aires, Argetina. En el verano del 2008 decidí hacer un viaje al interior del país por la zona norte y centro de Córdoba. Esa experiencia determinó el camino que seguirían mis pies. El sitio elegido, Un pueblo dentro del Valle de Calamuchita, llamado Villa Ciudad Parque, Los Reartes. 
Durante tres años viví la vida rural, aprendiendo desde cero a cultivar la tierra, a construir con barro, a hacer artesanías y a buscarme la vida de una manera mas simple, consumiendo menos, generando menos basura. Aprendí tambien a alimentarme mejor, conocí la diferencia entre un cultivo orgánico y uno transgénico y fumigado. La proximidad de mi vivienda a campos de monocultivo me obligó a aprender, a traves de la experiencia, la importancia de la lucha y el movimiento de la vecindad entera para evitarlo, pero pasamos por alto un detalle: Nosotros con tal enojo olvidamos la realidad que le mostrabamos a los mas pequeños, 
el ejemplo para los niños que crecieron con ese concepto falto de esperanza, ignorados por la justicia y sometidos constantemente al abuso de los poderosos. Una mañana un amiuito de 3 años(en ese momento) se acercó llorando y angustiado me toma de la mano y me lleva a la puerta de su casa para mostrarme que una plantita de su mama se estaba muriendo por efecto de las fumigaciones. La planta simplemente estaba afectada por la helada, pero la angustia era tal que no tenía consuelo. Esa situación me develó la magnitud del mensaje fatalista que les estabamos mostrando a nuestros pequeños, los dueños de ese futuro sin esperanza. Situación que me mostró que el camino del enojo y frustración que transitabamos no era el mas sano para todos, lo que me llevó a sentir que si quería que algo cambie, tenía q ser a traves de la educación pero con ejemplos no con discursos, con hechos que brinden soluciones concretas a la problemática cotidiana.
Dejar de señalar y acusar al gran monstruo, y llevar ese dedo a nuestro interior para modificar la conducta personal en los pequeños actos diarios.
La ciudad renovó su llamado y me llevó a sus entrañas para aplicar lo aprendido en el campo. Aquí me encontré con aquel mundo que no tenía la costumbre, (que yo había adquirido) de separar los desechos orgánicos de los inorgánicos; de reciclar los plásticos y cartones, de cultivar las propias verduras. La adaptación fue tan dura que convencí a mi mamá quien incondicional me apoyo, sin dejar de exigirme, pulcritud , de realizar una compostera y una huerta en su balcón. Esto me llevó a experimentar e investigar de qué manera se podía lograr un cultivo sin la precencia de insectos y olores desagradables para este ámbito urbano desacostumbrado a la tierra.
Durante meses me dedique a salir a recorrer las calles de mi barrio, una hora antes que pasara el camión de la basura, con el carrito de la verdulería a recolectar botellas en buen estado para reciclarlas convirtiéndolas en macetas para un sistema vertical hortícola (situación que me hizo vivir el cotidiano de un reciclador y tomar consciencia de la exposición diaria a accidentes o enfermedades que sufre al tener que revolver la basura no separada por el vecino).
La casa se convirtió en un depósito-taller de plástico en donde realicé varios prototipos, algunos funcionales y otros no. Ademas de artículos de diseño para vender en ferias artesanales, con marca inventada llamada VAYVEN, la imagen de una hamaca que va y viene, movimiento que representa al ciclo contínuo de consumo, producción y reciclaje.
Después de tanto probar e investigar por Internet, salió un modelo funcional con su sistema de riego y recolección de agua, decorado con el arte de fileteado porteño, lo que le dio el nombre de porteñitas. Ya estaban listas para salir a la venta en ferias, cuando decidí salir a viajar.


El primer destino fue Chile, allí un amigo me convenció de que debía enseñar a la gente a construir estos módulos, y entonces me di cuenta cual era el motivo real de este viaje.





Mientras enseñaba lo poco que sabía, fui conociendo mas gente que iba completando mis huecos con información, bibliografía, sugerencias, preguntas y mejoras, así el proyecto comenzó a tomar forma, aunque prematuro e inmaduro ya estaba funcionando y generando cambios en las personas y claro está, en mi.
El primer taller, lo di en Valparaíso gracias a la ayuda de un gran amigo que me recibió en su casa, Rodrigo Hernandez, y su amiga Soledad Ortega Frez, quien me enseño como calcular los costos que mi taller implicaba y cuanto debería cobrar a los asistentes. Para poder autosostener esta gira que recién empezaba. Aunque yo no estaba cómoda en cobrar por impartir el conocimiento, tuve que reconocer que de no hacerlo, no hubiera podido llegar hasta donde llegué.
El camino y sus personajes me enseñaron que es importante valorar lo que uno hace y el tiempo y energía que invierte en hacerlo. Y que se puede compensar y equilibrar las actividades gratuitas con las pagas, las ultimas permitiendo que las primeras puedan realizarse.

VAYVEN
Un grupo de personas que cree en segundas oportunidades.
Por eso nos dedicamos a la sensibilización ambiental, trabajando con distintos grupos sociales para lograr una mejor calidad de vida.

 Compartimos jornadas de reflexión y capacitación sobre separación de residuos responsable:
 Fomentando el respeto por los trabajadores del reciclaje. Aprendiendo, mediante jornadas de actividad manual el reciclado de materiales no bio-degradables. Produciendo objetos útiles desarrollamos un sistema de cultivo urbano orgánico que nos permite realizar una huerta vertical.
Contamos con una biblioteca virtual, para profundizar sobre los temas tratados, y con una videoteca muy interesante de documentales y películas que brindan un amplio espectro para el debate e intercambio de ideas.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Siguiendo la huella de VAYVEN en el Ecuador

Llegando a Ecuador, comencé a realizar algunas huertas decoradas para tener mas registros fotográficos y busqué vincularme con gente interesada en la permacultura, allí conocí al Centro Tinku, donde dicté el primer taller de manera formal, en conjunto con un ingeniero Inglés quien enseñó el marco teórico de la agricultura urbana, como intro a mi parte práctica de construcción del módulo vertical.
Hice contacto también con una docente quien tenía relaciones con la iglesia en un valle cercano a la ciudad.Con ellos hicimos una jornada intensa, que debían aplicar para el decorado de un evento de la elección de su reina.
Con la misma docente, realizamos el taller en la escuelita para niños pequeños con capacidades especiales, acompañados por sus maestras. La respuesta de ellos fue muy hermosa, puesto que no hubo necesidad de explicarles la importancia de relacionarse amorosamente con el reino vegetal. Es algo que sabían de antemano.



Escuela para niños con capacidades especiales, Valle de los Chillos.

Casas particulares: La Mañosca

                                   




En el centro histórico del barrio de San Marcos en Quito,encontré una casa cultural dedicada a trabajar el arte con la gente del barrio utilizando el espacio público como escenario de las actividades. Allí realizamos un taller para los niños del barrio, dejando instaladas las huertas en las paredes exteriores de las casas.
 
Kasa Kultural de experimentación artística, La Karakola. Barrio San Marcos, Júnín y Montufar.






Muy cerca de allí, un restaurante vegetariano se interesó en la actividad y me convocó para realizarla dentro de sus instalaciones, invitando a sus clientes a participar.





















La Cuchara de San Marcos, Restaurant

La madre superiora de un colegio de curas y monjas de la misma zona me invitó a conversar con sus estudiantes y docentes, lo que condujo a una actividad sin precedentes hasta el momento. Ver entrada: http://vayvenmundial.blogspot.com.ar/2013/08/hureta-vertical-urbana-en-el-colegio.html 
Surgió entonces la posibilidad de dar un taller en Guayaquil, ciudad costera del pacífico ecuatoriano. Silvia Marcos me recibió en su casa, donde ese fin de semana invitó a amigos y vecinos para realizar la actividad.

De vuelta en quito continuaron los talleres e instalaciones decorativas


Casa particularValle de los Chillos


Casa Cultural Trude Sojka
http://vayvenmundial.blogspot.com.ar/2013/12/instalacion-de-huerta-vertical-en-la.html

Instalación de huerta vertical en la Casa cultural Trude Sojka

 
La Casa Cultural Trude Sojka, es un espacio creado por una artista plástica que sobrevivió al holocausto y se refugió en el Ecuador para dar continuidad a su vida. En este espacio, brindado por su hija, Ana, construímos, con la ayuda de la señora Gladys Vinueza, esta huerta vertical. Como modelo expositivo, del trabajo que se puede hacer reciclando materiales no biodegradables,  aprovechando el espacio vertical que brindan las paredes, para realizar un cultivo casero de plantas comestibles, aromáticas, medicinales y ornamentales. En este caso, trasplantamos plantitas bebés de:
Repollo, Perejil, Cilantro, Cebollín, Lechuga, Tomates y Albahaca. Los plantines orgánicos, y la tierra compostada fueron adquiridos en el Centro de Permacultura, Tinku.
Para visitar el lugar, está ubicado en el Barrio de La Floresta -Quito- en la esquina de Coruña y Toledo.

La instalación en la terraza fue una donación para la Casa Cultural.